A continuación adjunto información respecto del Orgasmo Femenino que por su simpleza y lo instructivo me pareció que ameritaba colocarlo en este blog.
Fue realizado por Alicia, en su blog "Alice In Sex" el cual enlazo en el título.
Erección y eyaculación femeninas
Desde el punto de vista fisiológico, el orgasmo femenino no difiere mucho del masculino. Incluso existe un fenómemo análogo a la erección (la zona que rodea a la uretra se hincha y endurece), y a la eyaculación (la secreción de una pequeña cantidad de fluido pálido y lechoso compuesto de líquido similar al plasma que produce la glándula de Skene -que rodea la uretra y la glándula parauretral-, mezclado con restos de lubricación, semen y orina).
Uno de los componentes más importantes de la eyaculación femenina es un líquido lubricante que se almacena en la parte posterior de la vagina y se expulsa por las contracciones orgásmicas.
Como la eyaculación femenina no es demasiado conocida, a pesar de que las mujeres también experimentan sueños húmedos, generalmente se la confunde con orina, por lo que antes del orgasmo las mujeres tienden a contraer las paredes vaginales y la vejiga...
Algunas mujeres aseguran que el pasaje de ese líquido a través de la uretra contribuye a lograr una sensación más intensa y poderosa, quizá similar a la experimentada por el hombre cuando la eyaculación corre por el pene.
Fuente: O: Historia íntima del orgasmo, de Jonathan Margolis, 2003
La sensibilidad de la vagina y su rol en el orgasmo femenino
La cuestión de la sensibilidad de la vagina ante la fricción todavía es un tema en discusión. Kinsey fue inflexible sobre este punto: 'Las paredes de la vagina son bastante insensibles en la gran mayoría de las mujeres. (...) No hay evidencias de que la vagina sea la única fuente de excitación, ni siquiera que cumpla un rol importante en este proceso'.
Sin embargo, Germaine Greer, en su libro The Female Eunuch, publicado en 1970, declaró: 'No tiene sentido afirmar que la mujer no siente nada en el momento de la penetración. El orgasmo es cualitativamente distinto cuando la vagina se va acomodando al pene'. Sólo por el hecho de ser mujer, además de haberse convertido en una de las teóricas pioneras de la sexualidad femenina, podemos suponer que Greer conoce mejor este tema que Kinsey, cuya posición es cuestionada aún hoy en día.
Los músculos vaginales tienen un rol fundamental en la respuesta sexual, sean o no sensibles a la fricción. A medida que se acerca el momento del orgasmo, las paredes exteriores del tercio exterior de la vagina se hinchan, y en el momento del clímax, toda la zona experimenta espasmos, seguidos de convulsiones a intervalos de 0,8 segundos.
Cada orgasmo se compone de cinco a ocho contracciones musculares de importancia, y entre nueve y quince contracciones menores. La duración total de estas contracciones es de entre trece y cincuenta y un segundos; aunque muchas mujeres han declarado que se prolonga de siete a ciento siete segundos.
Fuente: O: Historia íntima del orgasmo, de Jonathan Margolis, 2003.
Somos multiorgásmicas
Rara vez un solo orgasmo resulta suficiente: las mujeres son multiorgásmicas por naturaleza.
William Masters y Virginia Johnson afirman en su libro Human Sexual Response (La respuesta sexual en los seres humanos), publicado en 1996:
Una mujer normalmante se satisface con 4 ó 5 orgasmos (...) Es decir, si una mujer recibe estimulación inmediatamente después de alcanzar el orgasmo, es muy probable que experimente varios orgasmos rápidos sucesivos. Esto no es una característica excepcional, sino por el contrario, la mayoría de las mujeres son capaces de lograrlo'.
Más allá de las semejanzas fisiológicas entre el orgasmo femenino y el masculino, hay una enorme diferencia.
No sólo es el hecho de los hombres tengan menos contracciones orgásmicas (3 ó 4 como mucho), ni que los genitales femeninos se mantengan llenos de sangre, lo que le permite a la mujer repetir el placer del clímax una y otra vez.
Tampoco es que las contracciones típicas del orgasmo femenino se prolonguen por más tiempo.
La mayor diferencia es, en cambio, que las sensaciones orgásmicas masculinas se localizan sólo en el pene y los testículos, mientras que las mujeres disfrutan del placer en toda la zona pélvica.
Desde el punto de vista anatómico, el orgasmo femenino abarca un área mayor que el masculino. Ésta es la razón por la que las mujeres, conscientes de esta característica, poseen un enorme apetito sexual y la capacidad de alcanzar el clímax en forma repetida y sin agotarse.
Fuente: O: Historia íntima del orgasmo, de Jonathan Margolis, 2003; Emecé 2004, 1ª edición; pág. 52.
Tres clases de orgasmo femenino
La reconsideración en la última parte del siglo XX del clítoris como el centro real del placer sexual femenino no significa que el orgasmo de la mujer sea considerado nuevamente como un fenómeno de una sola dimensión, como lo es el masculino.
Si debiéramos reducir la experiencia orgásmica femenina, diríamos que el clítoris es el foco final de las sensaciones, pero que el proceso puede comenzar en una gran variedad de lugares.
El punto G, esa masa de tejido del tamaño de una arveja ubicado entre la parte posterior del hueso púbico y el extremo superior del cuello del útero, que en muchas mujeres es el centro de la excitación sexual, es sólo uno de los centros. La relación entre el punto G y el orgasmo no está del todo clara...
Un artículo publicado en el Journal of Sex Research en 1972 identificó tres clases bastante diferenciadas de orgasmos femeninos: vulvar, uterino y combinado.
El orgasmo vulvar es lo que conocemos con el nombre de "orgasmo del clítoris", caracterizado por las contracciones involuntarias del músculo púbico.
El orgasmo uterino es el resultado de la profunda estimulación del interior de la vagina.
El orgasmo combinado es la placentera mezcla de ambos.
...
Los diferentes puntos de placer que la provocan que la mujer experimente los 3 ó 5 orgasmos que necesita para satisfacerse (a saber)
El
punto G fue el primer escalón, luego el
punto U (la sensible
abertura de la uretra), y finalmente el
punto X, situado
en el cuello del útero, que según la sexóloga Debbie Tideman, su descubridora, "es mejor y más fácil de hallar que el punto G".
Barbara Keesliing descubrió un área interesante en la parte
posterior trasera de la vagina conocida como
cul-de-sac o fórnix. En 1999, Keesling declaró para la revista Psicology Today que se pueden alcanzar "increíbles" sensaciones orgásmicas a través de un fenómeno llamado
"carpa", que consiste en el levantamiento de los músculos y ligamentos que rodean el útero cuando la mujer se excita sexualmente; esto permite que la penetración llegue a un pequeño espacio detrás del músculo púbico.
Keesling también descubrió que la
estimulación del músculo púbico que rodea la abertura de la vagina juega un rol importante a la hora de alcanzar el clímax.



Fuente: O: Historia íntima del orgasmo, de Jonathan Margolis, 2003; Emecé 2004, 1ª edición; págs. 54, 55.
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